lunes, 25 de marzo de 2019

Teorías de la verdad más utilizadas


A La verdad como correspondencia
A pesar de ser la forma de entender la verdad más cercana a nuestra actitud cotidiana, la teoría de la verdad como correspondencia es una de las más difíciles de explicar. Habitualmente consideramos que alguien dice la verdad cuando describe de manera adecuada la realidad o, para ser más precisos, un estado de cosas. Por el contrario, consideramos falsa una proposición cuando lo que la misma describe no coincide con lo que las cosas “son” o con la manera en que ocurrieron los hechos. Por ejemplo, si alguien afirma “Me saqué un 10 en matemática” y luego encontramos su evaluación y leemos que la nota es un 4, diremos que la afirmación es falsa. Si alguien nos asegura que llueve y luego, cuando salimos de la escuela, observamos que es así, diremos que la proposición enunciada es verdadera.
Esta primera aproximación pone de manifiesto, primero, que el término “correspondencia” implica que en esta teoría existen dos extremos que se relacionan. Estos son las proposiciones o las afirmaciones, por un lado, y los “hechos”, por el otro. En segundo lugar, también se observa que la exigencia para que la proposición sea verdadera es que la relación sea de su “adecuación” a los hechos, que lo que se diga concuerde con el caso.
Esta forma de comprender la verdad tiene una larga historia, que remite a Aristoteles, quien sostiene en la 
Metafísica que: “Decir de lo que es que no es, o de lo que no es que es, es falso; mientras que decir de lo que es que es, o de lo que no es que no es, es verdadero.”


B. Verdad es lo que funciona
La segunda teoría es la 
pragmática.

Pragmático” viene de pragmatikos, en griego, relacionado con la acción. La teoría pragmatista privilegia la acción (praxis) como proceso de conocimiento y también como criterio de verdad.
Existe algo de la concepción de la verdad como correspondencia que se mantiene en la teoría pragmatista de la verdad. William James sostiene que está de acuerdo con los correspondentistas (a los que llama “racionalistas”) con respecto a que la verdad consiste en la “adecuación” de las ideas con la realidad; pero no coincide con ellos en qué se entiende por “adecuación”, ni por “realidad”. Si para definir la adecuación debemos suponer que la realidad es estática y que, en consecuencia, las creencias o proposiciones verdaderas se establecen de una vez y para siempre, entonces el pragmatismo estará en desacuerdo porque considera que tanto los “hechos” como las verdades sobre ellos están en constante transformación mediante nuestra experiencia. Dicho en otras palabras, para el pragmatismo no existen hechos del mundo “fijos”, que puedan ser reflejados por nuestras afirmaciones, sino que lo que para nosotros (y para la ciencia) es el mundo, es producto de nuestras experiencias, y nuestras creencias 
se hacen verdaderas a partir de nuestra interaccion con el mundo. En este sentido, una creencia verdadera no es más que una creencia nacida de nuestra experiencia y beneficiosa para ellas; y perseguir la verdad no responde solamente a una curiosidad teorica sino al objetivo de obtener instrumentos útiles para conducirnos en el mundo.
[…]
Para los pragmatistas, la verdad es una creencia que, por sobre todo, es útil, está orientada a facilitar nuestro accionar en el mundo y no a obtener su descripción. De ahí que, si alguno de nosotros sostuviera que puede salir de la habitación atravesando una pared, por ejemplo, su afirmación no sería verdadera porque, de ponerla en práctica, fracasaría en su intento de pasar al ambiente contiguo […]. En cambio, si la creencia fuera que solo a través de un espacio abierto en la pared es posible pasar de un ambiente al otro, entonces sería verdadera porque nos permitiría alcanzar con éxito nuestro fin pragmático. De ahí que muchas veces se suela sintetizar la posición pragmatista diciendo que, para ella, una proposición es verdadera, si “funciona”. Creencia, experiencia y verdad son procesos nunca cerrados, que se corrigen los unos a los otros. En este sentido dice James: “[Las] creencias nos hacen actuar y, tan pronto como lo hacen, descubren u originan nuevos hechos que, consiguientemente, vuelven a determinar las creencias. Asi, todo el ovillo de la verdad, a medida que se desenrolla, es el producto de una doble influencia. Lsa verdades emergen de los hechos, pero vuelven a sumirse en ellos de nuevo y los aumentan: esos hechos, otra vez, crean o revelan una nueva verdad (…) y así indefinidamente.” […]
C. Es verdad si es coherente


A diferencia de las dos teorías anteriores, en las cuales el lenguaje de alguna manera se “comparaba” con la realidad en una relación de adecuación, la teoría de la 
verdad coom coherencia se mantiene en el interior del lenguaje. Esto significa que la adecuación, en este caso, se establece entre las proposiciones. Encontramos esta forma de establecer la verdad en las novelas de detectives cuando el investigador […] pregunta: “¿Cómo es posible que diga ahora usted que se manchó cuando se sirvió café de la máquina, si usted afirmó que jamás toma café de la máquina de la oficina?”. Con esta pregunta, lo que se está diciendo es que los enunciados “Mi traje se manchó de café cuando me serví de la máquina de la oficina” y “Jamás tomo café de la máquina de la oficina” son incoherentes entre sí, no pueden ser ambos verdaderos (al mismo tiempo y en el mismo sentido). Por supuesto, solo con saber que uno de los dos enunciados tiene que ser falso no es posible establecer cuál de los dos lo es. Para eso, o bien será necesario ampliar el conjunto de proposiciones relacionadas con estas dos, o bien habrá que recurrir a la correspondencia (lo cual, en cierto sentido, indica un límite para la aplicación del criterio de la coherencia).

  1. La verdad está en la interpretación –
    La teoría hermenéutica de la verdad

    La teoría hermenéutica toma su nombre del griego 
    hermeneuo, que significa traducir o interpretar. Según la teoría hermenéutica, la verdad está en el lenguaje y existe también una cierta exigencia de “adecuación” con lo que las cosas son. Pero esta adecuación no se define ni como representación (como en la concepción de la verdad como correspondencia), ni como eficacia (como en el pragmatismo). Tampoco el lenguaje es considerado instrumento o medio transparente para establecer la verdad. Desde un punto de vista hermenéutico, “adecuación” significa “desocultacion”, es decir, “comprensión” e “interpretación”, lo cual se realiza mediante el lenguaje. Pero lo que se desoculta no es “la cosa en sí misma”, sino lo que los relatos y las descripciones de las cosas contienen de verdad. Esto implica que en verdad lo que se puede conocer de las cosas está en el lenguaje; y esa verdad de las cosas debe ser separada de lo no verdadero mediante la interpretación. Se trata, realmente, de un trabajo difícil de concluir, porque, como observa Hans G. Gadamer […]: “el lenguaje humano no expresa solo la verdad, sino [también] la ficción, la mentira y el engaño.” El lenguaje, entonces, tanto desoculta como oculta. En él está la verdad, lo que la cosa presenta sobre sí misma; pero la verdad debe ser desentrañada en una especie de lucha interna del lenguaje que también dice lo falso; tiene que ser comprendida e interpretada en el lenguaje y a partir del lenguaje.
    […] Un ejemplo del trabajo hermenéutico es el que realiza el psicoanálisis: los sueños son relatos que contienen verdades sobre nuestro inconsciente y la terapia es el trabajo que nos permite interpretarlos. […]
    Si alguien dice que nunca se llega a una “verdad verdadera”, habrá que darle la razón: para la hermenéutica, la verdad adopta tantas caras como interpretaciones logran imponerse y el diálogo entre ellas es infinito.
    E. Verdad es lo que acordamos como verdadero, por consenso


    […
    ] Finalmente, está la verdad producida por el consenso, de manera intersubjetiva: una afirmación es verdadera porque todos estamos de acuerdo en que es verdadera. Tanto la correspondencia, como el pragmatismo y la coherencia tienen un límite más allá del cual está el consenso: si sostenemos por correspondencia que es verdadero que “La nieve es blanca”, debemos acordar antes a qué llamamos “nieve” y a qué llamamos “blanco”, esto es, debemos suponer un acuerdo con respecto a cómo usamos las palabras. Y también, debemos acordar en qué condiciones aceptaremos el testimonio de los sentidos. Si sostenemos como pragmatistas que es verdad que “El azúcar endulza”, nuevamente debemos acordar a qué llamamos “endulzar” y qué grado de dulzor señalará el éxito de nuestra creencia, por ejemplo. Finalmente, si sostenemos por coherencia alguna proposición, deberemos acordar qué otras proposiciones consideramos verdaderas. No obstante, hay que tomar el consenso con sentido crítico, dado que, como es sabido, el acuerdo general no implica por sí solo la verdad. La intersubjetividad es aceptada como fuente de verdad siempre que se base en argumentos racionales, evaluados entre todos los involucrados según reglas de validez cuidadosamente determinadas y, en el caso de las ciencias, contando con alguna evidencia empírica (si bien la aceptación de la evidencia empírica presenta una dificultad sorprendente: ¡requiere del consenso!)

  2. […] Existen otros recursos y criterios que suelen tenerse en consideración para establecer la verdad, más allá de las teorías antes expuestas. Uno de ellos es la autoridad: la verdad se establece de acuerdo con lo que dicen las obras o los dichos de personas reconocidas, “autorizadas” […]. Actualmente, recurrir a este criterio suele considerarse dogmático e insuficiente en ámbitos en los cuales se exigen pruebas y las ideas deben ser encontradas y examinadas. Sin embargo, es un criterio muy usado entre nosotros, ya que muchas veces, lo que preguntamos cuando nos comunican datos o normas es “¿quién lo dijo?”.
MATERIAL EXTRAIDO DE: https://tokish.wikispaces.com/Teor%C3%ADas+de+la+verdad


DEFINICIONES VARIAS DE FILOSOFÍA



Definición de Heidegger

Definición de Russell
Definicíón de Deleuze


Definición de Esther Díaz

viernes, 22 de marzo de 2019

Prueba diagnóstica Atlántida 2 2019

PRUEBA DIAGNÓSTICA 4TO AÑO FILOSOFÍA ATLANTIDA 2 2019

prof Belén Rodríguez
1- Elige que respuesta
 te identifica más y fundamenta tu respuesta:
A... La realidad es : lo que veo
 lo que me enseñaron
 lo que está en mis pensamientos
 lo que se dice en los medios de comunicación y redes sociales

B... Las otras personas son: un desafío
 me generan desconfianza
 procuro ser amistoso
 me son indiferentes

C...El Futuro : para mi es oscuro
 será complicado
 es una meta a superar
 no me interesa

2- Analizar el siguiente texto, teniendo en cuenta el tema principal y tratando de elaborar una opinión personal.

 "Historias de Aparecidos" (Alejandro Dolina)

Todos los Hombres Sensibles de Flores aspiraban ver un fantasma. Noche tras noche recorrían los lugares más
tenebrosos del barrio, esperando encontrar un duende, un espectro, una sombra. En realidad buscaban señales. Indicios
del más allá, razones para apoyar su sentimiento.
Nunca tuvieron mucha suerte. Ya se sabe que las apariciones no son cosa de todos los días, ni siquiera en Flores. De
cualquier modo, los muchachos del ángel gris no necesitaban ver para creer. Daban por sentada la existencia del Hombre
de la bolsa, la Viuda, el basilisco y el Japón, sin haberse hallado jamás ante la presencia de ninguna de estas entidades.
Sin embargo las tradiciones del barrio ofrecen dudosos testimonios acerca de toda clase de sucesos extraños. Los
narradores de Historias incluían en sus funciones numerosos cuentos de miedo. Muchos ciudadanos de la barriada
aseguraban conocer personas que habían visto legiones del otro mundo. En la vereda de enfrente, Los Refutadores de
Leyendas negaban todo esto y - a modo de represalia- referían sus famosas Historias sin Misterio. Este género más
aburrido que desmitificador, consistía en la presentación de un caso aparentemente sobrenatural, que enseguida era
explicado cientificamente. "Un hombre ve danzar un espectro blanco en la proximidad del gallinero. Explicación: se trata
de una sábana tendida en la soga de colgar la ropa".
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martes, 19 de marzo de 2019

TEXTO DE MARINA GARCÉS SOBRE LA FILOSOFÍA

EL VALOR DE LA FILOSOFÍA TEXTO DE MARINA GARCÉS

"La vida duele, siempre lo ha hecho.Pero los anestésicos mediáticos y farmacológicos a los que nos habíamos confiado no nos sirven. Y la vida quiere más : ser vivida, ser compartida y hacerlo con dignidad. Los expertos y tecnócratas también han demostrado no tener las recetas que lo garanticen.
¿Qué hacemos entonces? Pensar. Y confiar en la fuerza transformadora del pensamiento eso es lo que nos brinda la Filosofía. No nos ofrece teorías pre cocinadas, modelos cerrados o ideologías establecidas, sino que nos permite reencontrar la fuerza del pensamiento y utilizarla para transformar la vida.
Es una fuerza personal y colectiva, íntima y pública, singular y plural, irreductible y comunicable.
Pero sobre todo es una fuerza igualitaria: todo el mundo es capaz de usarla, si se decide a hacerlo y si se crea el contexto para poder desplegarla. Contra todo dogma o monopolio del saber, la filosofía solo es posible allí donde alguien ha dejado una cosa sobre la que pensar y alguien la retoma y la desplaza.
En ese sentido, la filosofía es ambiciosa y generosa, arrogante y humilde al mismo tiempo. Dice más de lo que normalmente nos permitimos decir, pero siempre dice menos de lo que podríamos aspirar a saber o tener"

Marina Garcés Mascareñas (Barcelona1973) es una filósofa y ensayista española, profesora titular de Filosofía en la Universidad de Zaragoza, impulsora proyecto colectivo Espai en Blanc de pensamiento crítico y experimental.​ Uno de los conceptos centrales de su pensamiento es lo común en el camino de desarrollar alternativas para enfrentarnos a las crisis actuales. Defiende la filosofía como una forma de vida, un arte que nace en la calle y que continúa sin interrupción en los espacios íntimos e invisibles.

viernes, 15 de marzo de 2019

TIPOS DE PREGUNTAS, PREGUNTAS ABIERTAS Y CERRADAS, TIPOS DE PREGUNTAS FILOSÓFICAS

Para introducirnos en filosofía es necesario aprender a preguntar.
Nos encontraremos inicialmente con preguntas abiertas que nos permiten seguir en la búsqueda y preguntas que o ya tienen una respuesta o no habilitan mayores cuestionamientos.

Preguntas cerradas, ejemplos: ¿qué voy a comer hoy?, ¿el triángulo tiene 3 lados?

Preguntas abiertas, ejemplos: ¿por qué existe el hambre en el mundo?, ¿la matemáticas es la única verdad?.

Dentro de la filosofía, de acuerdo a como formulamos la pregunta, hay diversos tipos, que también nos orientan a diferentes formas de búsqueda, es una clasificación que ayuda a formular mejor las preguntas pero obviamente no es limitada, es tan solo una guía:

A- ACERCA DEL MUNDO Y LA REALIDAD: ¿El universo es infinito?

B- ACLARACIÓN DE TÉRMINOS: ¿qué es el amor?

C- QUE TIENEN SUPUESTOS : ¿depende de nosotros que la sociedad sea justa?

D- QUE SE RESPONDEN POR DEDUCCIÓN: ¿qué pasaría si todos fuéramos iguales?

E- QUE EXIGEN CREATIVIDAD: ¿estamos soñando?


UN POCO DE HUMOR...


lunes, 11 de marzo de 2019

BIENVENIDOS TODOS AL CURSO 2019 FILOSOFÍA 4TO 5TO Y 6TO

Este año vamos a hacernos preguntas, tratar de responder, conocer otras respuestas, abrir los oídos, respetar los silencios, conocernos a nosotros mismos y a los otros, y sobre todo vivir con la filosofía a flor de piel y cerebro...
Haremos este trayecto juntos...continuemos


miércoles, 12 de septiembre de 2018

Texto de Nietzsche



Nietzsche 1844-1900

Texto extraído de " Así hablaba Zaratustra"

“Tres transformaciones del espíritu os menciono: cómo el espíritu se convierte en camello, y el
camello en león, y el león, por fin en niño […] ¿Qué es pesado? así pregunta el espíritu paciente, y
se arrodilla, igual que el camello, y quiere que se le cargue bien […] ¿Acaso no es: humillarse para
hacer daño a la propia soberbia? ¿Hacer brillar la propia tontería para burlarse de la propia
sabiduría? […] Con todas estas cosas, las más pesadas de todas, carga el espíritu paciente:
semejante al camello que corre al desierto con su carga, así corre él a su desierto. Pero en lo más
solitario del desierto tiene lugar la segunda transformación: en león se transforma aquí el espíritu,
quiere conquistar su libertad como se conquista una presa, y ser señor en su propio desierto. Aquí
busca a su último señor: quiere convertirse en enemigo de él y de su último dios, con el gran
dragón quiere pelear para conseguir la victoria. ¿Quién es el gran dragón, al que el espíritu no
quiere seguir llamando señor ni dios? “Tú debes”, se llama el gran dragón. Pero el espíritu del
león dice “yo quiero” […] Crear valores nuevos -tampoco el león es aún capaz de hacerlo: mas
crearse libertad para un nuevo crear- eso sí es capaz de hacerlo el poder del león. Crearse libertad
y un no santo incluso frente al deber: para ello, hermanos míos, es preciso el león […] Pero
decidme, hermanos míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha podido
hacerlo? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía en niño? Inocencia es el niño, y
olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer
movimiento, un santo decir sí […] Tres transformaciones del espíritu os he mencionado: cómo el
espíritu se convirtió en camello, y el camello en león, y el león, por fin, en niño”
NIETZSCHE, Así habló Zarathustra.
1. Con respecto al texto: sitúa al autor en su momento histórico, señala el tema o el problema del
texto, indica las ideas principales, muestra las relaciones entre ellas y explícalas. (2,5)
El tema del texto son las tres transformaciones que Nietzsche cree necesarias para superar al
hombre occidental venido a menos por la educación platónico-cristiana y devolverle su original
creatividad inocente, la que es propia de un niño y del superhombre.
En cuanto al momento histórico, habría que señalar que la vida de Nietzsche abarca la segunda
mitad del siglo XIX, un período muy convulso y agitado en el que se entrecruzan diversos
movimientos de transformación políticos, sociales y económicos: la segunda industrialización, el
crecimiento del capitalismo, un gran progreso científico, así como enfrentamientos entre
tendencias opuestas como el liberalismo, el tradicionalismo, el socialismo, el anarquismo...,
enfrentamientos que darán lugar a luchas nacionales, guerras territoriales y revoluciones sociales.
Se trata, en definitiva, de una época en la que los viejos ideales de la Ilustración empiezan a
derrumbarse, siendo Nietzsche uno de sus mayores críticos.
Las ideas del texto son las siguientes:
La primera transformación es simbolizada por el comportamiento dócil y abnegado del
camello, que busca humillarse y negarse a sí mismo. Necesita un dueño que le dicte su
deber.
La segunda se simboliza por un león, que lucha por expresar libremente su voluntad. Pero
ese león aún no ha recuperado la capacidad de crear valores, sólo sabe destruir.
La tercera es el niño, que nace con una creatividad inocente, autónoma, una aceptación de
la vida y del mundo que debe recuperar el hombre que la haya perdido. El camino del
superhombre, por tanto, consiste en volver a ser como niños, en desaprender todas las
actitudes con las que cargamos.
Nietzsche describe aquí estas tres transformaciones del espíritu humano porque cree que son
las que necesita el hombre occidental, el cual lleva encima la pesada carga de la tradición cristiana
y platónica. En la primera figura del espíritu, el camello, queda simbolizado el creyente que se
humilla ante otro más grande que él, sea Dios o la Verdad racional; y que hace de la negación de
sí mismo una virtud. Es preciso señalar que el Cristianismo (o cualquier religión) y el platonismo
Nietzsche 1844-1900
son para Nietzsche similares, porque inculcan ambos esta primera figura del espíritu: le señalan
al ser humano que lo valioso está fuera de sí, y que lo que él lleva dentro no merece la pena. Debe
agacharse, obedecer a esa otra instancia superior, y desconocerse a sí mismo para trascenderse.
Ya sea en el lenguaje creyente o en el más sofisticado de los racionalistas, ambas tradiciones han
logrado taponar el torrente de fuerza creadora (voluntad de poder) que toda persona es desde su
infancia, y que era la cultura occidental en su fase clásica, griega o romana.
La segunda fase, el león, es el necesario momento rebelde que destruye toda pesada carga y se
rebela contra sus amos, pero se pierde porque no sabe aún construir valores que le guíen. Es un
momento necesario, pero insuficiente.
El niño es la figura del superhombre: inocente, desconocedor de la culpa y del pecado, activo
jugador que explora el mundo y sus propias facultades sin ningún temor, asombrado de lo que
encuentra y acepta con amor (“un santo decir sí”). Como un artista libre, mira al mundo desde la
óptica del juego, no admite ninguna regla que no venga de sí mismo. También es olvido, porque
el rencor es para Nietzsche algo característico del creyente, que destila todo su odio en un castigo
eterno, el infierno, deseado por él a quienes aman esta vida sin pensar en otra, bajo el brazo
ejecutor de un Dios omnipotente que es trasunto de su impotencia. Lejos de estas actitudes, el
niño y el superhombre no tienen tiempo para el rencor, no pueden siquiera pararse a perdonar las
ofensas, porque olvidan rápidamente lo que no merece la pena. Los gusanos del rencor no anidan
en el cuerpo vivo del niño, sino en el muerto de quien está presa de la manía de los trasmundos.
¿Cómo hemos degenerado tanto, si en nuestro origen somos seres tan supremos? Para
Nietzsche ha triunfado desde hace siglos en la cultura occidental la rebelión de los esclavos, que
consiste en transvalorar los valores propios del superhombre (el riesgo, la superación, el amor a la
vida, la voluntad de poder, el amor propio) señalándolos como algo negativo, ya sea pecados o
errores. Tras siglos de enseñanza cristiano-racionalista, el europeo occidental tiene miedo de sí
mismo, desprecia este valle de lágrimas y busca cargas que llevar con humillación y obediencia.
Esto es lo que nuestro autor quiere romper con su mensaje del superhombre. Quien asuma la
muerte de Dios anunciada por Zarathustra, es decir, la vaciedad de ese concepto, podrá superar
el nihilismo en que sume al hombre la tradición occidental y mirar de frente este único mundo
que tenemos, hasta el punto de poder soportar y desear su eterno retorno.
En suma, podemos decir que el mensaje de Nietzsche es una exhortación a la autosuperación y
a salir del rebaño, a buscarse a sí mismo y a vivir la vida con autenticidad, desde uno mismo. Esa
es la actitud del superhombre, que no quiere confundirse con la plebe, sino que quiere buscar su
propio camino. Un mensaje muy actual en nuestra sociedad de masas, en la que quizá sería la
primera transformación del espíritu el consumidor en que se ha convertido el hombre occidental.

Introducción al problema filosófico acerca de la verdad (pensar, real, creencia, opinión y saber)

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