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martes, 12 de noviembre de 2019

EXAMEN CATEGORÍA B SEXTO DERECHO Y ECONOMÍA

EXAMEN CATEGORÍA B  SEXTO DERECHO Y ECONOMÍA
NOVIEMBRE 2019
PARQUE DEL PLATA

TEMAS: ÉTICA : diferenecia entre etica y moral
                               dilemas morales y éticos
                              la cuestión de los valores según Max Scheler
                              la postura de Epicuro acerca de la felicidad
                              la critica de Nietzsche a la moral occidental

        FILOSOFÍA POLÍTICA:
        las 5 principales preguntas
        la teoría de la justicia distributiva de John Rawls

jueves, 17 de octubre de 2019

principios de BIOÉTICA EXPLICACIÓN BREVE DE CADA UNO

Los 4 principios básicos de Bioética.


Autonomía: Es la capacidad de las personas de deliberar sobre sus finalidades personales y de actuar bajo la dirección de las decisiones que pueda tomar. Todos los individuos deben ser tratados como seres autónomos y las personas que tienen la autonomía mermada tienen derecho a la protección.

Beneficencia: “Hacer el bien”, la obligación moral de actuar en beneficio de los demás. Curar el daño y promover el bien o el bienestar. Es un principio de ámbito privado y su no-cumplimiento no está penado legalmente.

No-maleficencia: Es el primum non nocere. No producir daño y prevenirlo. Incluye no matar, no provocar dolor ni sufrimiento, no producir incapacidades. No hacer daño. Es un principio de ámbito público y su incumplimiento está penado por la ley.

Justicia: Equidad en la distribución de cargas y beneficios. El criterio para saber si una actuación es o no ética, desde el punto de vista de la justicia, es valorar si la actuación es equitativa. Debe ser posible para todos aquellos que la necesiten. Incluye el rechazo a la discriminación por cualquier motivo. Es también un principio de carácter público y legislado.


Si se da un conflicto de principios éticos, los de NO-maleficencia y Justicia (de nivel público y obligatorio), están por encima de los de Beneficencia y Autonomía (considerados de nivel privado).

MATERIAL EXTRAÍDO DE : http://gestorweb.camfic.cat/uploads/ITEM_540_EBLOG_1848.pdf

(MEDICINA COMUNITARIA DE BARCELONA)




john rawls conceptos básicos, material elaborado por alumnos de Liceo el Pinar 1 (2017)




FILOSOFÍA POLÍTICA las 5 preguntas básicas




MATERIAL EXTRAÍDO DE MANUAL DE FILOSOFÍA, DE Ivana costa y Marisa Divenosa, ed Maipué

lunes, 23 de septiembre de 2019

EPICURO CARTA A MENECEO

EPICURO

Carta a Meneceo

Epicuro a Meneceo, salud.

Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a
viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es
demasiado viejo ni demasiado joven.
Quien afirma que aún no le ha llegado la hora o que ya le pasó la edad, es como
si dijera que para la felicidad no le ha llegado aún el momento, o que ya lo dejó atrás.
Así pues, practiquen la filosofía tanto el joven como el viejo; uno, para que aún
envejeciendo, pueda mantenerse joven en su felicidad gracias a los recuerdos del
pasado; el otro, para que pueda ser joven y viejo a la vez mostrando su serenidad frente
al porvenir. Debemos meditar, por tanto, sobre las cosas que nos reportan felicidad,
porque, si disfrutamos de ella, lo poseemos todo y, si nos falta, hacemos todo lo posible
para obtenerla.
Los principios que siempre te he ido repitiendo, practícalos y medítalos
aceptándolos como máximas necesarias para llevar una vida feliz. Considera, ante todo,
a la divinidad como un ser incorruptible y dichoso -tal como lo sugiere la noción
común- y no le atribuyas nunca nada contrario a su inmortalidad, ni discordante con su
felicidad. Piensa como verdaderos todos aquellos atributos que contribuyan a
salvaguardar su inmortalidad. Porque los dioses existen: el conocimiento que de ellos
tenemos es evidente, pero no son como la mayoría de la gente cree, que les confiere
atributos discordantes con la noción que de ellos posee. Por tanto, impío no es quien
reniega de los dioses de la multitud, sino quien aplica las opiniones de la multitud a los
dioses, ya que no son intuiciones, sino presunciones vanas, las razones de la gente al
referirse a los dioses, según las cuales los mayores males y los mayores bienes nos
llegan gracias a ellos, porque éstos, entregados continuamente a sus propias virtudes,
acogen a sus semejantes, pero consideran extraño a todo lo que les es diferente.
Acostúmbrate a pensar que la muerte para nosotros no es nada, porque todo el
bien y todo el mal residen en las sensaciones, y precisamente la muerte consiste en estar
privado de sensación. Por tanto, la recta convicción de que la muerte no es nada para
nosotros nos hace agradable la mortalidad de la vida; no porque le añada un tiempo
indefinido, sino porque nos priva de un afán desmesurado de inmortalidad. Nada hay
que cause temor en la vida para quien está convencido de que el no vivir no guarda
tampoco nada temible. Es estúpido quien confiese temer la muerte no por el dolor que
pueda causarle en el momento en que se presente, sino porque, pensando en ella, siente
dolor: porque aquello cuya presencia no nos perturba, no es sensato que nos angustie
durante su espera. El peor de los males, la muerte, no significa nada para nosotros,
porque mientras vivimos no existe, y cuando está presente nosotros no existimos. Así
pues, la muerte no es real ni para los vivos ni para los muertos, ya que está lejos de los
primeros y, cuando se acerca a los segundos, éstos han desaparecido ya. A pesar de ello,
la mayoría de la gente unas veces rehuye la muerte viéndola como el mayor de los
males, y otras la invoca para remedio de las desgracias de esta vida. El sabio, por su
parte, ni desea la vida ni rehuye el dejarla, porque para él el vivir no es un mal, ni
considera que lo sea la muerte. Y así como de entre los alimentos no escoge los más
abundantes, sino los más agradables, del mismo modo disfruta no del tiempo más largo,
sino del más intenso placer.
2
El que exhorta al joven a una buena vida y al viejo a una buena muerte es un
insensato, no sólo por las cosas agradables que la vida comporta, sino porque la
meditación y el arte de vivir y de morir bien son una misma cosa. Y aún es peor quien
dice:
bello es no haber nacido
pero, puesto que nacimos, cruzar
cuanto antes las puertas del Hades
Si lo dice de corazón, ¿por qué no abandona la vida? Está en su derecho, si lo ha
meditado bien. Por el contrario, si se trata de una broma, se muestra frívolo en asuntos
que no lo requieren.
Recordemos también que el futuro no es nuestro, pero tampoco puede decirse
que no nos pertenezca del todo. Por lo tanto no hemos de esperarlo como si tuviera que
cumplirse con certeza, ni tenemos que desesperarnos como si nunca fuera a realizarse.
Del mismo modo hay que saber que, de los deseos, unos son necesarios, los
otros vanos, y entre los naturales hay algunos que son necesarios y otros tan sólo
naturales. De los necesarios, unos son indispensables para conseguir la felicidad; otros,
para el bienestar del cuerpo; otros, para la propia vida. De modo que, si los conocemos
bien, sabremos relacionar cada elección o cada negativa con la salud del cuerpo o la
tranquilidad del alma, ya que éste es el objetivo de una vida feliz, y con vistas a él
realizamos todos nuestros actos, para no sufrir ni sentir turbación. Tan pronto como lo
alcanzamos, cualquier tempestad del alma se serena, y al hombre ya no le queda más
que desear ni busca otra cosa para colmar el bien del alma y del cuerpo. Pues el placer
lo necesitamos cuando su ausencia nos causa dolor, pero, cuando no experimentamos
dolor, tampoco sentimos necesidad de placer. Por este motivo afirmamos que el placer
es el principio y fin de una vida feliz, porque lo hemos reconocido como un bien
primero y congénito, a partir del cual iniciamos cualquier elección o aversión y a él nos
referimos al juzgar los bienes según la norma del placer y del dolor. Y, puesto que éste
es el bien primero y connatural, por ese motivo no elegimos todos los placeres, sino que
en ocasiones renunciamos a muchos cuando de ellos se sigue un trastorno aún mayor. Y
muchos dolores los consideramos preferibles a los placeres si obtenemos un mayor
placer cuanto más tiempo hayamos soportado el dolor. Cada placer, por su propia
naturaleza, es un bien, pero no hay que elegirlos todos. De modo similar, todo dolor es
un mal, pero no siempre hay que rehuir del dolor. Según las ganancias y los perjuicios
hay que juzgar sobre el placer y el dolor, porque algunas veces el bien se torna en mal, y
otras veces el mal es un bien.
La autarquía la tenemos por un gran bien, no porque debamos siempre
conformarnos con poco, sino para que, si no tenemos mucho, con este poco nos baste,
pues estamos convencidos de que de la abundancia gozan con mayor dulzura aquellos
que mínimamente la necesitan, y que todo lo que la naturaleza reclama es fácil de
obtener, y difícil lo que representa un capricho.
Los alimentos frugales proporcionan el mismo placer que los exquisitos, cuando
satisfacen el dolor que su falta nos causa, y el pan y el agua son motivo del mayor
placer cuando de ellos se alimenta quien tiene necesidad.
3
Estar acostumbrado a una comida frugal y sin complicaciones es saludable, y
ayuda a que el hombre sea diligente en las ocupaciones de la vida; y, si de modo
intermitente participamos de una vida más lujosa, nuestra disposición frente a esta clase
de vida es mejor y nos mostramos menos temerosos respecto a la suerte.
Cuando decimos que el placer es la única finalidad, no nos referimos a los
placeres de los disolutos y crápulas, como afirman algunos que desconocen nuestra
doctrina o no están de acuerdo con ella o la interpretan mal, sino al hecho de no sentir
dolor en el cuerpo ni turbación en el alma. Pues ni los banquetes ni los festejos
continuados, ni el gozar con jovencitos y mujeres, ni los pescados ni otros manjares que
ofrecen las mesas bien servidas nos hacen la vida agradable, sino el juicio certero que
examina las causas de cada acto de elección y aversión y sabe guiar nuestras opiniones
lejos de aquellas que llenan el alma de inquietud.
El principio de todo esto y el bien máximo es el juicio, y por ello el juicio -de
donde se originan las restantes virtudes- es más valioso que la propia filosofía, y nos
enseña que no existe una vida feliz sin que sea al mismo tiempo juiciosa, bella y justa,
ni es posible vivir con prudencia, belleza y justicia sin ser feliz. Pues las virtudes son
connaturales a una vida feliz, y el vivir felizmente se acompaña siempre de virtud.
Porque, ¿A qué hombre considerarías superior a aquel que guarda opiniones
piadosas respecto a los dioses, se muestra tranquilo frente a la muerte, sabe qué es el
bien de acuerdo con la naturaleza, tiene clara conciencia de que el límite de los bienes
es fácil de alcanzar y el límite de los males, por el contrario, dura poco tiempo, y
comporta algunas penas; que se burla del destino, considerado por algunos señor
absoluto de todas las cosas, afirmando que algunas suceden por necesidad, otras
casualmente; otras, en fin, dependen de nosotros, porque se da cuenta de que la
necesidad es irresponsable, el azar inestable, y, en cambio, nuestra voluntad es libre, y,
por ello, digna de merecer repulsa o alabanza? Casi era mejor creer en los mitos sobre
los dioses que ser esclavo de la predestinación de los físicos; porque aquéllos nos
ofrecían la esperanza de llegar a conmover a los dioses con nuestras ofrendas; y el
destino, en cambio, es implacable. Y el sabio no considera la fortuna como una
divinidad -tal como la mayoría de la gente cree- , pues ninguna de las acciones de los
dioses carece de armonía, ni tampoco como una causa no fundada en la realidad, ni cree
que aporte a los hombres ningún bien ni ningún mal relacionado con su vida feliz, sino
solamente que la fortuna es el origen de grandes bienes y de grandes calamidades. El
sabio cree que es mejor guardar la sensatez y ser desafortunado que tener fortuna con
insensatez. Lo preferible, ciertamente, en nuestras acciones, es que el buen juicio
prevalezca con la ayuda de la suerte.
Estos consejos, y otros similares medítalos noche y día en tu interior y en
compañía de alguien que sea como tú, y así nunca, ni estando despierto ni en sueños,
sentirás turbación, sino que, por el contrario, vivirás como un dios entre los hombres.
Pues en nada se parece a un mortal el hombre que vive entre bienes imperecederos.

Copiado por Cora.-

lunes, 9 de septiembre de 2019

SEGUNDO PARCIAL, ADELANTO, PAUTAS SEXTO MEDICINA Y SEXTO DERECHO Y ECONOMÍA

Propuesta de realización de Segundo Parcial.
Se realizará un adelanto y luego el propio parcial para habilitar un espacio de elaboración guiada desde Setiembre a Octubre - Noviembre.

SEXTO DE MEDICINA:

ADELANTO DEBERÁ CONSTAR:

- elección de problema vinculado con Bioética, sobre avances tecnológicos, manipulación genética etc.
- fundamentar por que lo han elegido y qué filósofos contemporáneos van a exponer

SEGUNDA PARTE:

- podrá ser una exposición oral, o artística o escrita.


SEXTO DERECHO Y ECONOMÍA:

ADELANTO DEBERÁ CONSTAR:

- Fundamentar el problema filosófico elegido, en relación a filosofía política o filosofía y derechos humanos
- elegir un filosofo contemporáneo
- seleccionar 4 fragmentos al menos del autor elegido, que luego serán trabajados en la segunda parte

SEGUNDA PARTE:

- Desarrollo y análisis de los 4 fragmentos elegidos.
- Argumentos a favor y en contra de este filosofo
- conclusiones (que incluyen el contraste de su postura personal con el filosofo)
- quienes así lo deseen pueden presentar de forma oral este trabajo a los compañeros acompañado de una parte escrita.


lunes, 12 de agosto de 2019

La cuestión de los Valores según Scheler y Risieri Frondizi




MAX SCHELER (1874 – 1928)

Datos biográficos

Max Scheler nació en Munich, estudió Filosofía en la universidad de Jena, teniendo como maestros a Rudolf Eucken y a Otto Liebmann. Fue, posteriormente, docente, a partir del año 1900, en esta universidad. Ese año – 1900 – aparecieron las "Investigaciones lógicas" de Edmund Husserl, que lo entusiasmaron hasta tal punto por la Fenomenología, que profesó este pensamiento filosófico en la universidad de Munich, donde fue catedrático, y lo enseñó también como Privatdozent hasta el año 1910. Ese año abandonó la cátedra universitaria y vivió en adelante como escritor libre ("soy un animal filosófico que necesita escribir", solía autodefinirse). Durante la primera guerra mundial, ejerció misiones diplomáticas en Ginebra y la Haya. Al terminar el conflicto, en 1919, se hizo cargo de una cátedra en Colonia, donde enseñó hasta 1928. En esta universidad fue colega de Nicolai Hartmann. En 1928 aceptó un puesto docente en la Universidad de Frankfurt am Main, ciudad en la cual falleció, a los 54 años, de un ataque cardiaco, dos días después de tomar posesión de su cátedra.

Risieri Frondizi (1910-1985)
fue un filósofo y antropólogo argentino que se desempeñó como rector de la Universidad de Buenos Aires. Obtuvo el diploma de profesor de filosofía en el Instituto Nacional del Profesorado de Buenos Aires en 1935. Su formación filosófica fue amplia y su carrera impresionante. Frondizi debió enfrentar circunstancias difíciles, tanto en lo económico como en lo político.
A lo largo de su carrera y en su obra, se advierte que Frondizi tiene un creciente interés por esclarecer los problemas sobre el ser humano, su conducta, la ética, la axiología, y la filosofía de la educación. Para Frondizi, la teoría filosófica tiene sentido en relación a una praxis, a un estilo de vida. Precisamente fue este mismo estilo de vida filosófico y de inspiración socrática el que Frondizi puso en práctica e hizo que ganase aprecio y respeto, no sólo de sus alumnos, colegas y amigos, sino aún de aquellos que están en desacuerdo con sus ideas.
Fallece en 1985.

Material extraído de :

"Filosofía un espacio de pensamiento" (Ivana Costa, Mariza Divenosa), editorialMAIPUE

lunes, 15 de julio de 2019

TEST DE DILEMAS ÉTICOS Y MORALES



ÉTICA TEXTO INTRODUCTORIO DE FERNANDO SABATER



Hay ciencias que se estudian por simple interés de saber cosas nuevas; otras, para
aprender una destreza que permita hacer o utilizar algo; la mayoría, para obtener un puesto de trabajo y ganarse con él la vida. Si no sentimos curiosidad ni necesidad de realizar tales estudios podemos prescindir tranquilamente de ellos. Abundan los conocimientos muy interesantes pero sin los cuales uno se las arregla bastante bien para vivir: yo, por ejemplo,
lamento no tener ni idea de astrofísica ni de ebanistería, que a otros les darán tantas satisfacciones, aunque tal ignorancia no me ha impedido ir tirando hasta la fecha. Y tú, si no me equivoco, conoces las reglas del fútbol pero estás bastante pez en béisbol. No tiene mayor importancia, disfrutas con los mundiales, pasas olímpicamente de la liga americana y todos tan contentos.
Lo que quiero decir es que ciertas cosas uno puede aprenderlas o no, a voluntad. Como nadie es capaz de saberlo todo, no hay más remedio que elegir y aceptar con humildad lo mucho que ignoramos. Se puede vivir sin saber astrofísica, ni ebanistería, ni fútbol, incluso sin saber leer ni escribir: se vive peor, si quieres, pero se vive. Ahora bien, otras cosas hay
que saberlas porque en ello, como suele decirse, nos va la vida. Es preciso estar enterado,por ejemplo de que saltar desde el balcón de un sexto piso no es cosa buena para la salud;o de que una dieta de clavos (¡con perdón de los fakires!) y ácido prúsico no permite llegar a viejo. Tampoco es aconsejable ignorar que si uno cada vez que se cruza con el vecino le atiza un mamporro las consecuencias serán antes o después muy desagradables.
Pequeñeces así son importantes. Se puede vivir de muchos modos pero hay modos que no dejan vivir.
En una palabra, entre todos los saberes posibles existe al menos uno imprescindible: el deque ciertas cosas nos convienen y otras no. No nos convienen ciertos alimentos ni nos convienen ciertos comportamientos ni ciertas actitudes. Me refiero, claro está , a que no nos
convienen si queremos seguir viviendo. Si lo que uno quiere es reventar cuanto antes, beber lejía puede ser muy adecuado o también procurar rodearse del mayor número de enemigos
posible. Pero de momento vamos a suponer que lo que preferimos es vivir: los respetables gustos del suicida los dejaremos por ahora de lado. De modo que ciertas cosas nos convienen y a lo que nos conviene solemos llamarlo «bueno» porque nos sienta bien; otras,
en cambio, nos sientan pero que muy mal y a todo eso lo llamamos «malo». Saber lo que nos conviene, es decir: distinguir entre lo bueno y lo malo, es un conocimiento que todos intentamos adquirir —todos sin excepción— por la cuenta que nos trae.
Como he señalado antes, hay cosas buenas y malas para la salud: es necesario saber lo que debemos comer, o que el fuego a veces calienta y otras quema, así como el agua puede quitar la sed pero también ahogarnos. Sin embargo, a veces las cosas no son tan
sencillas: ciertas drogas, por ejemplo, aumentan nuestro brío o producen sensaciones agradables, pero su abuso continuado puede ser nocivo. En unos aspectos son buenas,pero en otros malas: nos convienen y a la vez no nos convienen. En el terreno de las relaciones humanas, estas ambigüedades se dan con aún mayor frecuencia. La mentira es
algo en general malo, porque destruye la confianza en la palabra —y todos necesitamos hablar para vivir en sociedad— y enemista a las personas; pero a veces parece que puede
ser útil o beneficioso mentir para obtener alguna ventajilla. O incluso para hacerle un favor aalguien. Por ejemplo: ¿es mejor decirle al enfermo de cáncer incurable la verdad sobre su
estado o se le debe engañar para que pase sin angustia sus últimas horas? La mentira no nos conviene, es mala, pero a veces parece resultar buena. Buscar gresca con los demás ya
hemos dicho que es por lo común inconveniente, pero ¿debemos consentir que violen delante de nosotros a una chica sin intervenir, por aquello de no meternos en líos? Por otra parte, al que siempre dice la verdad —caiga quien caiga— suele cogerle manía todo el mundo; y quien interviene en plan Indiana Jones para salvar a la chica agredida es más probable que se vea con la crisma rota que quien se va silbando a su casa. Lo malo parece
a veces resultar más o menos bueno y lo bueno tiene en ocasiones apariencias de malo.
Vaya jaleo.
Lo de saber vivir no resulta tan fácil porque hay diversos criterios opuestos respecto a qué debemos hacer. En matemáticas o geografía hay sabios e ignorantes, pero los sabios están casi siempre de acuerdo en lo fundamental. En lo de vivir, en cambio, las opiniones distan de ser unánimes. Si uno quiere llevar una vida emocionante, puede dedicarse a los coches
de fórmula uno o al alpinismo; pero si se prefiere una vida segura y tranquila, será mejor buscar las aventuras en el videoclub de la esquina. Algunos aseguran que lo más noble es vivir para los demás y otros señalan que lo más útil es lograr que los demás vivan para uno.
Según ciertas opiniones lo que cuenta es ganar dinero y nada mas, mientras que otros arguyen que el dinero sin salud, tiempo libre, afecto sincero o serenidad de ánimo no vale nada. Médicos respetables indican que renunciar al tabaco y al alcohol es un medio seguro de alargar la vida, a lo que responden fumadores y borrachos que con tales privaciones a ellos desde luego la vida se les haría mucho más larga. Etc...
En lo único que a primera vista todos estamos de acuerdo es en que no estamos de acuerdo con todos. Pero fíjate que también estas opiniones distintas coinciden en otro punto: a saber,que lo que vaya a ser nuestra vida es, al menos en parte, resultado de lo que quiera cada
cual. Si nuestra vida fuera algo completamente determinado y fatal, remediable todas estas disquisiciones carecerían del más mínimo sentido. Nadie discute si las piedras deben caer hacia arriba o hacia abajo: caen hacia abajo y punto. Los castores hacen presas en los arroyos y las abejas panales de celdillas hexagonales: no hay castores a los que tiente hacer celdillas de panal, ni abejas que se dediquen a la ingeniería hidráulica. En su medio
natural, cada animal parece saber perfectamente lo que es bueno y lo que es malo para él,sin discusiones ni dudas. No hay animales malos ni buenos en la naturaleza, aunque quizála mosca considere mala a la arana que tiende su trampa y se la come. Pero es que la araña no lo puede remediar...

Voy a contarte un caso dramático. Ya conoces a las termitas, esas hormigas blancas que en África levantan impresionantes hormigueros de varios metros de alto y duros como la piedra.
Dado que el cuerpo de las termitas es blando, por carecer de la coraza quitinosa que protege a otros insectos, el hormiguero les sirve de caparazón colectivo contra ciertas hormigas enemigas, mejor armadas que ellas. Pero a veces uno de esos hormigueros se derrumba por culpa de una riada o de un elefante (a los elefantes les gusta rascarse los flancos contra los termiteros, qué le vamos a hacer). En seguida, las termitas-obrero se ponen a trabajar para reconstruir su dañada fortaleza a toda prisa. Y las grandes hormigas enemigas se lanzan al asalto. Las termitas-soldado salen a defender a su tribu e intentan
detener a las enemigas. Como ni por tamaño ni por armamento pueden competir con ellas,se cuelgan de las asaltantes intentando frenar todo lo posible su marcha, mientras las feroces mandíbulas de sus asaltantes las van despedazando. Las obreras trabajan con toda celeridad y se ocupan de cerrar otra vez el termitero derruido... pero lo cierran dejando fuera a las pobres y heroicas termitas-soldado, que sacrifican sus vidas por la seguridad de las demás. ¿No merecen acaso una medalla, por lo menos? ¿No es justo decir que son valientes?

Cambio de escenario, pero no de tema. En la Ilíada, Homero cuenta la historia de Héctor, el mejor guerrero de Troya, que espera a pie firme fuera de las murallas de su ciudad a Aquiles, el enfurecido campeón de los aqueos, aun sabiendo que éste es más fuerte que él y que probablemente va a matarle. Lo hace por cumplir su deber, que consiste en defender a su familia y a sus conciudadanos del terrible asaltante. Nadie duda de que Héctor es un héroe, un auténtico valiente.
 Pero ¿es Héctor heroico y valiente del mismo modo que las
termitas-soldado, cuya gesta millones de veces repetida ningún Homero se ha molestado en contar? ¿No hace Héctor, a fin de cuentas, lo mismo que cualquiera de las termitasanónimas? ¿Por qué nos parece su valor más auténtico y más difícil que el de los insectos?¿Cuál es la diferencia entre un caso y otro?

Sencillamente, la diferencia estriba en que las termitas-soldado luchan y mueren porque tienen que hacerlo, sin poderlo remediar (como la araña que se come a la mosca). Héctor, en cambio, sale a enfrentarse con Aquiles porque quiere. Las termitas-soldado no pueden desertar, ni rebelarse, ni remolonear para que otras vayan en su lugar: están programadas necesariamente por la naturaleza para cumplir su heroica misión. El caso de Héctor es distinto. Podría decir que está enfermo o que no le da la gana enfrentarse a alguien más fuerte que él. Quizá sus conciudadanos le llamasen cobarde y le tuviesen por un caradura o
quizá le preguntasen qué otro plan se le ocurre para frenar a Aquiles, pero es indudable que tiene la posibilidad de negarse a ser héroe. Por mucha presión que los demás ejerzan él,siempre podría escaparse de lo que se supone que debe hacer: no está programado para ser héroe, ningún hombre lo está. De ahí que tenga mérito su gesto y que Homero cuente su historia con épica emoción. A diferencia de las termitas, decimos que Héctor es libre y por eso admiramos su valor.

Y así llegamos a la palabra fundamental de todo este embrollo: libertad. Los animales (y no digamos ya los minerales o las plantas) no tienen más remedio que ser tal como son y hacer lo que están programados naturalmente para hacer. No se les puede reprochar que lo hagan ni aplaudirles por ello porque no saben comportarse de otro modo. Tal disposición obligatoria les ahorra sin duda muchos quebraderos de cabeza. En cierta medida, desde luego, los hombres también estamos programados por la naturaleza. Estamos hechos para
beber agua, no lejía, y a pesar de todas nuestras precauciones debemos morir antes o después. Y de modo menos imperioso pero parecido, nuestro programa cultural es
determinante: nuestro pensamiento viene condicionado por el lenguaje que le da forma (un
lenguaje que se nos impone desde fuera y que no hemos inventado para nuestro uso
personal) y somos educados en ciertas tradiciones, hábitos, formas de comportamiento,
leyendas..., en una palabra, que se nos inculcan desde la cunita unas fidelidades y no otras.
Todo ello pesa mucho y hace que seamos bastante previsibles. Por ejemplo, Héctor, ese del
que acabamos de hablar. Su programación natural hacía que Héctor sintiese necesidad de
protección, cobijo y colaboración, beneficios que mejor o peor encontraba en su ciudad de
Troya. También era muy natural que considerara con afecto a su mujer Andrómaca —que le
proporcionaba compañía placentera— y a su hijito, por el que sentía lazos de apego
biológico. Culturalmente se sentía parte de Troya y compartía con los troyanos la lengua, las
costumbres y las tradiciones. Además, desde pequeño le habían educado para que fuese un
buen guerrero al servicio de su ciudad y se le dijo que la cobardía era algo aborrecible,
indigno de un hombre. Si traicionaba a los suyos, Héctor sabía que se vería despreciado y
que le castigarían de uno u otro modo. De modo que también estaba bastante programado
para actuar como lo hizo, ¿no? Y sin embargo...
Sin embargo, Héctor hubiese podido decir: ¡a la porra con todo! Podría haberse disfrazado
de mujer para escapar por la noche de Troya, o haberse fingido enfermo o loco para no
combatir, o haberse arrodillado ante Aquiles ofreciéndole sus servicios como guía para
invadir Troya por su lado más débil también podría haberse dado a la bebida o haber
inventado una nueva religión que dijese que no hay que luchar contra los enemigos sino
poner la otra mejilla cuando nos abofetean. Me dirás que todos estos comportamientos
hubiesen sido bastante raros, dado quien era Héctor y la educación que había recibido. Pero
tienes que reconocer que no son hipótesis imposibles mientras que un castor que fabrique
panales o una termita desertora no son algo raro sino estrictamente imposible. Con los
hombres nunca puede uno estar seguro del todo, mientras que con los animales o con otros
seres naturales sí. Por mucha programación biológica o cultural que tengamos, los hombres
siempre podemos optar finalmente por algo que no esté en el programa (al menos, que no
esté del todo). Podemos decir «sí» o «no», quiero o no quiero. Por muy achuchados que nos
veamos por las circunstancias, nunca tenemos un solo camino a seguir sino varios.
Cuando te hablo de libertad es a esto a lo que me refiero. A lo que nos diferencia de las
termitas y de las mareas, de todo lo que se mueve de modo necesario e irremediable. Cierto
que no podemos hacer cualquier cosa que queramos, pero también es cierto que no
estamos obligados a querer hacer una sola cosa. Y aquí conviene señalar dos aclaraciones
respecto a la libertad:
Primera: No somos libres de elegir lo que nos pasa (haber nacido tal día, de tales padres y
en tal país, padecer un cáncer o ser atropellados por un coche, ser guapos o feos, que los
aqueos se empeñen en conquistar nuestra ciudad, etc.) sino libres para responder a lo que
nos pasa de tal o cual modo (obedecer o rebelarnos, ser prudentes o temerarios, vengativos
o resignados, vestirnos a la moda o disfrazarnos de oso de las cavernas, defender Troya o
huir, etc.).
Segunda: Ser libres para intentar algo no tiene nada que ver con lograrlo indefectiblemente.
No es lo mismo la libertad (que consiste en elegir dentro de lo posible) que la omnipotencia
(que sería conseguir siempre lo que uno quiere, aunque pareciese imposible). Por ello,
cuanta más capacidad de acción tengamos, mejores resultados podremos obtener de
nuestra libertad. Soy libre de querer subir al monte Everest, pero dado mi lamentable estado
físico y mi nula preparación en alpinismo es prácticamente imposible que consiguiera mi
objetivo. En cambio soy libre de leer o no leer, pero como aprendí a leer de pequeñito la
cosa no me resulta demasiado difícil si decido hacerlo. Hay cosas que dependen de mi
voluntad (y eso es ser libre) pero no todo depende de mi voluntad (entonces sería
omnipotente), porque en el mundo hay otras muchas voluntades y otras muchas
necesidades que no controlo a mi gusto. Si no me conozco ni a mí mismo ni al mundo en
que vivo, mi libertad se estrellará una y otra vez contra lo necesario. Pero, cosa importante,
no por ello dejaré de ser libre... aunque me escueza.
En la realidad existen muchas fuerzas que limitan nuestra libertad, desde terremotos o
enfermedades hasta tiranos. Pero también nuestra libertad es una fuerza en el mundo,
nuestra fuerza. Si hablas con la gente, sin embargo, verás que la mayoría tiene mucha más
conciencia de lo que limita su libertad que de la libertad misma. Te dirán: «¿Libertad? ¿Pero
de qué libertad me hablas? ¿Cómo vamos a ser libres, si nos comen el coco desde la
televisión, si los gobernantes nos engañan y nos manipulan si los terroristas nos amenazan,
si las drogas nos esclavizan, y si además me falta dinero para comprarme una moto, que es
lo que yo quisiera?» En cuanto te fijes un poco, verás que los que así hablan parece que se
están quejando pero en realidad se encuentran muy satisfechos de saber que no son libres.
En el fondo piensan: «¡Uf! ¡Menudo peso nos hemos quitado de encima! Como no somos
libres, no podemos tener la culpa de nada de lo que nos ocurra...» Pero yo estoy seguro de
que nadie —nadie— cree de veras que no es libre, nadie acepta sin más que funciona como
un mecanismo inexorable de relojería o como una termita. Uno puede considerar que optar
libremente por ciertas cosas en ciertas circunstancias es muy difícil (entrar en una casa en
llamas para salvar a un niño, por ejemplo, o enfrentarse con firmeza a un tirano) y que es
mejor decir que no hay libertad para no reconocer que libremente se prefiere lo más fácil, es
decir esperar a los bomberos o lamer la bota que le pisa a uno el cuello. Pero dentro de las
tripas algo insiste en decirnos: «Si tú hubieras querido...»
Cuando cualquiera se empeñe en negarte que los hombres somos libres, te aconsejo que le
apliques la prueba del filósofo romano. En la antigüedad, un filósofo romano discutía con un
amigo que le negaba la libertad humana y aseguraba que todos los hombres no tienen más
remedio que hacer lo que hacen. El filósofo cogió su bastón y comenzó a darle estacazos
con toda su fuerza. «¡Para, ya está bien, no me pegues más!», le decía el otro. Y el filósofo,
sin dejar de zurrarle, continuó argumentando: «¿No dices que no soy libre y que lo que hago
no tengo más remedio que hacerlo? Pues entonces no gastes saliva pidiéndome que pare:
soy automático.» Hasta que el amigo no reconoció que el filósofo podía libremente dejar de
pegar, el filósofo no suspendió su paliza. La prueba es buena, pero no debes utilizarla más
que en último extremo y siempre con amigos que no sepan artes marciales...
En resumen: a diferencia de otros seres, vivos o inanimados, los hombres podemos
inventar y elegir en parte nuestra forma de vida. Podemos optar por lo que nos parece
bueno, es decir, conveniente para nosotros, frente a lo que nos parece malo e
inconveniente. Y como podemos inventar y elegir, podemos equivocarnos, que es algo que a
los castores, las abejas y las termitas no suele pasarles. De modo que parece prudente
fijarnos bien en lo que hacemos y procurar adquirir un cierto saber vivir que nos permita
acertar. A ese saber vivir, o arte de vivir si prefieres, es a lo que llaman ética. De ello, si
tienes paciencia, seguiremos hablando en las siguientes páginas de este libro.
Vete leyendo...
«¡Y si ahora, dejando en el suelo el abollonado escudo y el fuerte casco y apoyado la
pica contra el muro, saliera al encuentro del inexorable Aquiles, le dijera que permitía a los
Atridas llevarse a Helena y las riquezas que Alejandro trajo a Ilión en las cóncavas naves,
que esto fue lo que originó la guerra, y le ofreciera repartir a los aqueos la mitad de lo que la
ciudad contiene y más tarde tomara juramento a los troyanos de que, sin ocultar nada,
formasen dos lotes con cuantos bienes existen dentro de esta hermosa ciudad?... Mas ¿por qué en tales cosas me hace pensar el corazón?» (Homero, Ilíada).
«La libertad no es una filosofía y ni siquiera es una idea: es un movimiento de la
conciencia que nos lleva, en ciertos momentos, a pronunciar dos monosílabos: Sí o No. En su brevedad instantánea, como a la luz del relámpago, se dibuja el signo contradictorio de la naturaleza humana» (Octavio Paz, La otra voz).
«La vida del hombre no puede "ser vivida" repitiendo los patrones de su especie;es él mismo —cada uno— quien debe vivir. El hombre es el único animal que puede estar fastidiado, que puede estar disgustado, que puede sentirse expulsado del paraíso» (Erich Fromm, Ética y psicoanálisis).

MATERIAL EXTRAÍDO DE "ÉTICA PARA AMADOR" DE FERNANDO SABATER


miércoles, 5 de junio de 2019

ARGUMENTACIÓN Y ESTRATEGIAS ARGUMENTATIVAS

¿Qué es argumentar en Filosofía?

“Una argumentación consiste en una o más razones que se ofrecen para fundamentar una afirmación con el objetivo de convencer a alguien de ella o al menos de justificar su aceptabilidad. Esto significa que una persona que argumenta no expresa simplemente lo que piensa sino que además lo respalda y busca a través de ello producir un efecto en el interlocutor.”  (Cómo hacer cosas con razones. Raquel Guinovart)
«Dar un argumento» significa ofrecer un conjunto de razones o de pruebas en apoyo de una conclusión. Aquí, un argumento no es simplemente la afirmación de ciertas opiniones, ni se trata simplemente de una disputa. Los argumentos son intentos de apoyar ciertas opiniones con razones. En este sentido, los argumentos no son inútiles, son, en efecto, esenciales. (Westón. Las claves de la argumentación)
En el momento de intercambiar ,en el ámbito de la clase de filosofía, resulta de mucha ayuda tener presente que no es solo intercambiar opiniones y que cada uno se quede satisfecho con su postura, es más interesante profundizar en la mejor forma de apoyar nuestras opiniones, y en ocasiones ser capaces de ampliar nuestro argumento con el aporte del otro.

TIPOS DE ESTRATEGIAS ARGUMENTATIVAS


Aquí les presento 6 tipos de argumentación, más coherentes para usar en filosofía, en cada caso se explica la estructura básica y luego un ejemplo, en algunos casos hay que ser bien prudentes para no caer en las llamadas Falacias no formales, que debilitarían todo el debate

1 PLANTEO DE CAUSAS Y CONSECUENCIAS

en este tipo de argumentación se busca fundamentar relacionando con sentido un hecho y su efecto, esto es evitar caer en la falacia de Causa Falsa.
Lo más común es elaborarlo desde el si se asume tal postura se llega a tal punto

ejemplo: Cada vez que critico a otras personas sin fundamento, me vuelvo más ignorante y mis ideas no son tenidas en cuenta por ser basadas en prejuicios.

2- CITAS O FRASES

aquí se utiliza una frase de alguien prestigioso que de fuerza a mi opinión, por eso luego de dar la frase conviene explicar nuestro acuerdo. El valor de utilizar la frase no está en la importancia de la persona que lo dice sino en valorar la forma en la que lo pensó y que se vincula con mi propia forma de pensar.
Aquí atención para no caer en Falacia de Apelación a la autoridad.

ejemplo: "la felicidad es interior, no exterior, por lo tanto, no depende de lo que tenemos sino de lo que somos" lo dijo Henry van Dyke, y estoy de acuerdo con esta frase porque lo material no es lo esencial para ser feliz.

3- EJEMPLIFICACIÓN

se trata de dar ejemplos concretos que demuestren la validez de mi idea, aquí tengo que tener amplio conocimiento del ejemplo que voy a utilizar para no forzar una opinión meramente de gusto.

ejemplo: los videojuegos estimulan la creatividad e inteligencia como por ejemplo los juegos de invasiones, donde tengo que tomar decisiones y elegir la mejor opción.

4- PLANTEO DE CASOS SIMILARES O CASOS OPUESTOS

En este caso puedo mostrar casos o ideas similares a lo que quiero defender, o casos o consecuencias opuestas. aquí debo dejar explicito cual es la consecuencia opuesta o similar que se genera con mi postura, para ello debo mostrar los supuestos implícitos en los casos que planteo.

ejemplo: de caso similar, si estoy en contra del aborto debería estar en contra de la pena de muerte, ya que en ambos casos se violaría el derecho a la vida

ejemplo de caso opuesto: si no se educa en la no violencia desde la niñez, en la adultez solo seremos personas violentas y agresivas

5 GENERALIZACIÓN COHERENTE

puedo usar esta forma sin caer en prejuicios, o sea debo estar seguro de que mi afirmación se puede sostener , o plantear generalidades relativas, como "la mayoría...", "casi ninguno...", evitando las frases "todos..." .

ejemplo: en general los jóvenes conservan más creatividad que muchos adultos, porque siguen siendo espontáneos y aún están conociendo el mundo que les rodea.

6 ANÉCDOTAS

Consiste en contar una historia personal, o de un familiar, amigo, famoso, que muestre y de fuerza a mi opinión, el valor no es de la anecdota en si, sino lo que se desprende de ella por la vivencia, en este punto debo evitar solo quedarme en lo emotivo del hecho.

ejemplo: cuando iba al liceo, presencié un accidente fatal, que me mostró que la vida hay que vivirla con intensidad porque es fugaz



este material fue realizado en base al manual de filosofía de ivana costa, ed maipue y ejemplos realizados por mi.
Las definiciones de argumentación fueron extraídas de la siguiente página de colegas de Filosofía.
https://cursosdefilosofia.wordpress.com/2012/04/17/ficha-1-argumentacion/


Que les sea de utilidad!!!

martes, 28 de mayo de 2019

EL TAO COMO CONCEPTO FILOSÓFICO EN RELACIÓN A LA VIDA Y LA MUERTE

Taoísmo clásico o filosófico (VIII-III a.C.)


COSMOLOGIA

 "El Dao engendra el Uno,
el Uno engendra el Dos,
el Dos engendra el Tres,
el Tres engendran los Diez Mil Seres.
Los Diez Mil Seres contienen en su seno
el Yin y el Yang,
los dos soplos vitales se compensan
en un soplo vital armónico."

Corresponde al Periodo de Primavera y Otoño (770-476 a.C.) y al Periodo de los Estados en Guerra (475-221 a.C.). El Dao-De-Jing (o Libro de la Suprema Virtud) constituye el primer texto del taoísmo y es atribuido a Laozi, aunque en su elaboración intervino más de una persona. 

El mundo natural aparece regido por tres fuerzas: yang o energía positiva (polo masculino, y que incluye el día, la belleza, la salud, la vida…), yin o energía negativa (polo femenino, y que incluye la noche, la fealdad, la enfermedad, la muerte…) y tao (= dao) o Principio Superior que concilia y contiene los principios inferiores yin y yang. Éstos son las dos caras de una misma moneda: se complementan y están siempre ahí, aunque en el mundo fenoménico unas veces se manifieste uno y otras otro. 

El símbolo taoísta, es un círculo formado por dos partes exactamente iguales, una negra y otra blanca que se acoplan entre sí; a ese círculo lo envuelve otro círculo exterior, que representa el tao. La parte negra contiene un punto blanco, y la parte blanca contiene un punto negro, lo que representa que ningún elemento del mundo es totalmente positivo ni negativo. El sabio es un individuo que ha comprendido el funcionamiento natural de las cosas (el tao) y vive en armonía con él. El tao es la fuente de vida, es invisible a la percepción, jamás puede agotarse y todas las cosas dependen de él para existir. El tao es una fuerza impersonal y anónima que rige el funcionamiento del universo, pero no es una divinidad o espíritu que pueda causar perjuicios o beneficios a los humanos.

 Aquí el concepto de wu wei o “no acción” no significa no hacer nada o no interferir (como en Zhuangzi), sino renunciar al uso de la fuerza (un país se gobierna con la tranquilidad, las armas se usan con parquedad, el mundo se conquista con la no-acción… cuantas más leyes y decretos se promulguen, más bandidos y ladrones habrá). El apego a los bienes materiales, los deseos y las emociones deben ser controlados (el que domina a los demás es fuerte, el que se domina a sí mismo poderoso); la mente o razón es asimismo dañina, pues al ser insaciable provoca angustia y desazón (es como querer acallar el eco gritando más que él o querer vencer a la propia sombra corriendo más que ella). La armonía del tao supone una experiencia personal profunda: ninguna explicación y argumentación puede hacer que los demás la comprendan a no ser que ellos mismos previamente la hayan tenido.

Zhuangzi, en su obra Zhuang-zi, y Lie-zi, en el Libro de la perfecta vacuidad, condenan abiertamente las normas sociales y culturales, todas ellas auténticas barreras para la libertad de expresión individual. El orden establecido es corrupto y, por ello, lo mejor es vivir al margen de la sociedad, cuidando el cuerpo y dedicándose a la contemplación y a la meditación. El Zhuang-zi ha influido profundamente en la sensibilidad artística china; aunque es un libro filosófico y no tiene directamente nada que ver con el arte y la literatura, ha inspirado a poetas como Li Bai (Li Bo), artistas y letrados con sus ideas sobre el “autoolvido”, la contemplación serena de la naturaleza y la unión intuitiva con el Tao. Solamente cuando se funde con esta “unidad universal”, el hombre puede alcanzar una paz interior imperturbable. Y para ello es imprescindible relativizar los afectos y los sentimientos, situándolos dentro de la totalidad de la naturaleza; así vencerá al dolor, al miedo, será invulnerable y cabalgará sobre las nubes.
Hay que intentar ser como el gran Todo: silencio, quietud y perfecta indiferencia. Los que actúan en busca de la fortuna y de la gloria, quieren salvar el mundo y se entregan al servicio del estado no son más que tontos ingenuos que desperdician su energía vital. Asimismo, hay que descartar todo pensamiento discursivo, porque el lenguaje, institución social, es uno de los mayores obstáculos en la comunicación con el Uno o el Todo. Todas las distinciones son arbitrarias. Vida y muerte son sólo dos fases alternas de la misma realidad. Toda enseñanza transmitida por medio de la palabra es vanidosa e ilusoria, los escritos de los antiguos son sólo sus heces: es de forma directa, por medio de su influencia insensible y sin pronunciar palabra como el sabio instruye a sus discípulos. La única realidad verdadera es el poder de transformación indefinido, el principio inmanente de la espontaneidad cósmica que es el Tao (Dao); el resto de las “verdades” son fugitivas, relativas y perecederas.

Este taoísmo filosófico ha imbuido profundamente las manifestaciones culturales típica mente chinas: es el latir de fondo de su poesía y de su pintura. Poetas como Li Bai (Li Bo), Du Fu, Wang Wei, Su Dong-Po (Su Shi), Han Yu… todos ellos representantes del mayor momento de esplendor de la poesía china y que, a su vez, ejercerán una decisiva influencia en las generaciones posteriores, manejan constantemente conceptos y estados de ánimo propios de los taoístas. 


Wang Wei, poeta y pintor paisajista, tiene poemas que pueden ser considerados auténticas pinturas en palabras: 

"Desde hace poco conozco una profunda quietud./ Mi espíritu no se inquieta por nada del mundo./ La brisa que viene del bosque de pinos/ hace volar mi bufanda./ La luna de la montaña brilla sobre el arpa./ ¿Me preguntáis la razón del éxito o del fracaso?/ La canción del pescador se hunde en el río."

Material extraído de:

El Taoismo y las Enseñanzas de Lao Zi _ www.elhistoriador.es.html



escena de la película "El tigre y el dragón" 

EL CONCEPTO DE INMORTALIDAD

Es quizás el elemento fundamental en toda la raza humana, la búsqueda constante de la posibilidad de no morir, permaneciendo en este mundo u en otro por siempre.
El concepto de la Inmortalidad es el punto que más enfrentamiento tiene dentro del Taoísmo, algunos quizás lo hacen porque no tienen el conocimiento completo de la teoría, o bien porque no comprenden su esencia, e incluso porque ha quedado oprimido por la sociedad y conceptos actuales que aparentemente se encuentran enfrentados a la tradición, pero, ¿cuál es el concepto verdadero de la Inmortalidad en el Taoísmo?
Para el Taoísmo la vida y la muerte no existen, son solo transiciones de las manifestaciones del Tào que están en un Eterno y Constante cambio. Por ende, la inmortalidad no es el problema. El problema esencial está, en como liberarnos obteniendo la emancipación personal a través de la Realización.
Todo lo que nace muere, todo lo que viene se va, solo el Tào es aquello que permanece en un Centro cambiando sin cambiar, permanente y constante sin perder su Esencia Original y ese es el verdadero concepto de Inmortalidad.
Una persona que decide ser Taoísta comienza a estudiar profundamente para comprender la esencia regente del universo, sus leyes, sus deidades, elprincipio. Aquí es cuando el erudito se convierte en un practicante furtivo, dedicado a llegar al Centro de sí mismo, donde se encuentra el Tào, para alcanzar una comunión directa con él y alterar su estado personal teniendo el control de su propio ser. Cuando esto sucede por medio de la Meditación Taoísta, el erudito realiza un trabajo profundo conocido como Alquimia Interna, donde comienza a condensar, coagular y transformar sus Tres Tesoros, componentes encargados de crear, nutrir y mantener todo cuanto existe, y que solo se detectan y se sienten por medio de la introspección correcta en la Meditación Real y Constante.
Cuando se llega a una correcta armonía entre el ser y el Tào, uno alcanza la Unidad, y su cuerpo inicia a transformarse desde adentro, restaurando los Tres Tesoros, y por ende la salud y la agilidad corporal, en este momento la persona posee un contacto con la realidad, el temor a la muerte y el amor por la vida deja de existir, no haya diferencias entre ambas y su sabiduría se funde con el Gran Vacío. En este nivel se dice que ha alcanzado la Inmortalidad Terrestre (o Inmortalidad Inferior). Se convierte en un ser muy Sabio y Reservado, que siente que su Camino a sido Realizado, pudiendo entregar su conciencia al Tào fundiéndose con el Universo. Esta persona logrará vivir de 120 a 150 años.
Si la persona continúa su cultivo, comenzará a coagular los Tres Tesorosporque recibe de la Fuente Misteriosa su nutrición aumentando su cuota de Energía, por medio de la Alquimia logrará fusionar los Tres Tesoros, y creará un cuerpo espiritual conocido como el Embrión del Tào, el Feto del Tào, el Hijo del Hombre o el Espíritu Coagulado Yáng Shēng (陽生). Este cuerpo irá madurando según la práctica y el cuerpo, dependiendo del practicante comenzará a restaurarse, obteniendo la elasticidad y agilidad de los 20 a los 40 años. Si el practicante se enfoca más en el Embrión del Tào, esté madurará creando un cuerpo de luz, de Espíritu Yang, en el que podrá meter su conciencia a la hora de la muerte ascendiendo al Mundo del Misterio desde el momento que él lo decida, dejando su cuerpo como una ropa vieja, y continuando su cultivo en otras dimensiones compatible con la vibración de su Cuerpo Espiritual Condensado, donde creará otra familia, otro hogar, encontrará nuevos maestros, etc., solo que no podrá regresar a la Tierra por mucho tiempo, o quizás nunca más. Esta es la llamada Inmortalidad Espiritual (o Inmortalidad Media). Aquí la persona puede durar de 150 a 1000 años.
Pero dentro de Taoísmo aún queda un nivel más donde la persona continúa su Cultivo Interno, su Embrión Espiritual se convierte en un Cuerpo Espiritual, creciendo cada vez más, configurándose al cuerpo corporal, hasta que sale por los poros, consume cada célula, renueva cada elemento del cuerpo físico, fusionándose Espíritu y Cuerpo, bajo el comando de la Conciencia Personal. El Hombre se convierte en un Ser Sagrado, donde tiempo y espacio quedan trascendido, queda ilimitado, queda Libre de cualquier atadura. Puede desintegrar su cuerpo en todo el Universo y volverlo a coagular en cualquier momento, puede vivir permanentemente en cualquier lugar y con diferentes formas, ocultándose del mundo y de los ojos de los demás. Puede manifestarse como cualquier personaje y fingir una muerte, reapareciendo en otro lugar, en otra época en otra dimensión. Mientras que necesite de un cuerpo, este morirá como cualquier otro, solo que podrá desintegrarlo sutil e invisiblemente, como sucede normalmente con nuestras células que cada una de ellas son totalmente renovadas cada 6 u 9 meses. Esta es la Inmortalidad Celestial, Inmortalidad Dorada e Inmortalidad Divina (ó Inmortalidad Superior), donde a alcanzado la Genuina Libertad por medio de su propia Realización. Aquí la persona ya es Uno con el Gran Tào, indefinido y Eterno, constante y permanente manteniéndose en el Perfecto Equilibrio.
Esta es una reseña de lo que es el verdadero concepto de la Inmortalidad Taoísta, donde posee Tres Niveles que dependen de la capacidad y profundidad que el Erudito se dedique al Cultivo y Restauración del Tào. Todo depende de con qué profundidad uno se dedique a trabajar consigo mismo, donde la única herramienta es su Mente y la única materia prima es su Cuerpo. El Taoísmo no espera que nadie nos de la Inmortalidad, porque nadie puede dar algo que es conquistable, y que solo se conquista desde el interior del propio ser.
La Inmortalidad es el concepto por donde circuló, circula y circulará elTaoísmo, por ello ha encontrado tanto avance en la Mística, la Ciencias, la Medicina, la Filosofía, la Liturgia, la Política, la Guerra, el Humanitarismo, la Astrología, la Numerología, entre muchos más. La Inmortalidad no depende de ningún Dios, depende solo de la capacidad verdadera de cada persona, sin importar sexo, raza o edad, para restablecer su relación con el Gran Misterio del Universo: el Tào.


C


Del vacío del sabio surge la quietud. De la quietud, la acción. De la acción, el logro”.

-Chuang Tzu-cONCEPTO DE WU -WEI NO ACCIÓN
El Wu wei propone una vida sencilla porque es la que más se traduce en paz y armonía. Esa sencillez implica no apegarnos demasiado a las ambiciones y deseos, ya que son las principales fuentes de intranquilidad y sufrimiento, más que de realización. De esta forma, evitamos el dolor si un día carecemos de aquello a lo que nos hemos apegado en exceso. Por ello, la importancia no es lo material el sí, sino nuestra relación con el objeto.

El Wu Wei y los excesos

El Wu wei también nos llama la atención sobre el hecho de que la principal fuente de problemas son los excesos. Contrario a lo que muchos piensan, no son las carencias, sino los excesos los que nos llevan a sentir mayor malestar. De ahí que los elementos prácticos que nos propone el Wu wei se concentren en cuatro puntos principalmente:
  • Aceptar el hecho de que los problemas son una creación de nosotros mismos. Los problemas no surgen de la nada, son creados por nuestras acciones y por nuestra mente.
  • No hacer esfuerzos mentales por resolver los problemas. No representarlos en la mente, ni crear soluciones para ellos. La idea es dejar que se diluyan solos y no alimentarlos
  • Aprender a apreciar el flujo natural de las cosas. Esto es, adoptar una actitud de observación frente a los acontecimientos, sin pensar que debemos intervenir en ellos.
  • Dejar que la mente fluya. No intentar dar una dirección o un enfoque específico. Simplemente permitir que siga su propio curso, especialmente cuando estamos en calma.

Esperar y mirar

Uno de los ejes del Wu wei es el de aprender a esperar y mirar. Se parte de la idea de que la energía se debe conservar para aquellos momentos en los que sea inapelable la acción. Quien observa y aguarda el momento propicio sabrá actuar con gran sabiduría. También con enorme vitalidad, ya que no ha desperdiciado esta en acciones intrascendentes.
Se parte también de la idea de que quien sabe mirar y esperar resolverá cualquier situación con gran facilidad. Apenas le implicará esfuerzo. Esto no significa negligencia o pasividad, sino más bien sincronización con el flujo natural de la realidad. Hay que recalcar que nada permanece inmutable, sino todo lo contrario. Lo que existe está cambiando constantemente, con o sin acciones individuales.
De lo que se trata entonces es de no resistirnos a ese transcurrir de la realidad. Buena parte de nuestras acciones están destinadas a hacernos resistir. Esto genera una fuerza negativa que llega a ser contraproducente. En lugar de ayudar a que nos autopreservemos, nos incita a dañarnos a nosotros mismos en esa lucha. Lo que se busca es permitir que todo ocurra de forma natural, sin oponernos a ello.
Material extraído de un articulo de  Edith Sánchez Graduada en periodismo de la Fundación de Educación Superior INPAHU de Bogotá. Estudios de Licenciatura en Ciencias Sociales, en la Universidad Distrital “Francisco José de Caldas” de Bogotá. Autora de los libros “Un duro – Aproximaciones a la vida” y “Un río de mil brazos”. Co-autora de los libros “Humor cautivo”, “Inventario de asombros”, “Impresos comunitarios” y “Seis historias para ser contadas”, entre otros.
Ganadora de la beca en periodismo culturalMinisterio de Cultura de Colombia (1999). Ganadora de los premios de periodismo Semana-Petrobras (2011) y Entrégate a Colombia-Servientrega (2012). Ganadora de las Pasantías Nacionales en Literatura del Ministerio de Cultura (2009 y 2018). Ganadora en el concurso de crónica “Ciudad de Bogotá” (2014). Mención de honor en el Concurso Nacional de Crónica y TestimonioUniversidad Central (2017) y en el Premio Nacional de libros de crónica (2010). Ganadora de la convocatoria “Leer es mi cuento”(2011), entre otros.

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